Aunque con este post contradigamos el código de actuación de cualquier madre que se precie, con la comida sí se juega. Y además es divertido hacerlo. Más allá de peleas de tartas o usar la cuchara como catapulta improvisada para llegar con un proyectil de puré al ojo de tu hermano, la comida no deja de ser (además de apetitosa) una fuente de inspiración creativa.
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